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EL CUADERNO DE BRUNO
(2006)
Una habitación por
mucho tiempo cerrada esconde una gran historia. Dentro, en una caja,
entre trastos, se encuentra un cuaderno. El Cuaderno De Bruno. En sus
hojas quedó encerrada una vida llena de dificultades. ¿Cómo le afecta a
alguien en su formación como persona que le hayan maltratado desde
pequeño? ¿Cómo puede escapar de todo eso? ¿Cómo enfrentarse a ello?
Bruno sabe que si quiere tener una vida debe huir, aunque sepa que esa
huida es un viaje a ninguna parte, hacia lo desconocido, hacia una
libertad incierta. Deberá luchar por sí mismo y, lo más importante, no
mirar atrás, siempre hacia delante. Para ello deberá olvidar, vivir una
vida propia, y no la que le estaban obligando a vivir. Conocerá el
dolor, la soledad, el miedo… el amor, y todo lo dejará reflejado en un
cuaderno a la espera de que la persona adecuada lo descubra, lo lea, y
sepa toda la verdad.
Críticas:
Revista
VANIDAD:
Es
difícil escribir una novela sobre el maltrato infantil y su repercusión
en la vida de un adulto sin caer en la psicología de taberna. El riojano
Javier Herce, sin embargo, consigue elaborar una trama sugestiva que
busca el alejamiento entre el autor y la historia con un estilo que
remite muy directamente a escritores como Bret Easton Ellis o Chuck
Palahniuk. Desde luego, sería deseable que Herce abriese su abanico de
lecturas, pero como debut consigue arquear una ceja. J. F.
Escritora Carmen Beltrán:
El
cuaderno de Bruno
es la primera novela que publica Javier Herce, si bien no es la
primera ni la única que ha escrito ni será la última. A lo largo de sus
bien trabadas 300 páginas aborda un tema tan complejo como es el del
maltrato en el seno de la familia (concretamente el de un padre hacia su
hijo y hacia su esposa) sin caer en una tentadora, por fácil, crítica
panfletaria y evitando airosamente la repetición de ciertas consignas
uniformizadoras del fenómeno. Va mucho más allá de todo eso, tratando de
ahondar en la psicología de los personajes y en las verdaderas
repercusiones que supone para ellos el padecimiento de unas relaciones
basadas en tan dolorosos vínculos. Logra ponerse tanto en la piel de las
víctimas como en la del verdugo e indaga en las motivaciones que cada
uno de ellos tiene para perseverar en sus comportamientos, creando unos
personajes redondos y complejos, con muchas aristas y matices, con
muchas escalas de gris. A partir de ahí, una vez que ha conseguido
construir personajes creíbles, la trama viene rodada. El argumento tiene
una línea clara, constante y lógica. La historia que cuenta es
interesante y le permite entretenerse en explorar la evolución
psicológica y vital del personaje protagonista, Bruno. El lenguaje,
alejándose de toda pretenciosidad, es llano, sencillo y efectivo en sus
propósitos. La narración es ágil y mantiene el interés a lo largo de
todos los capítulos, a lo que contribuyen una serie de correctos
diálogos, que sostienen en gran medida el peso del relato, dotándolo de
ritmo y de viveza. Todo ello aderezado con una serie de descripciones
concisas y acertadas (que dejan traslucir la vena de fotógrafo y también
la de cineasta de este joven artista multidisciplinar), un agradable
pálpito de esperanza y, finalmente, el compromiso de enfrentarse a un
tema tan espinoso y de contribuir de alguna forma a su denuncia pública.
Sin duda, una
opera
prima
muy digna, que lleva implícita la promesa del autor de seguir haciendo
cosas interesantes en el futuro.
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